sábado, 30 de agosto de 2014

Noche

En aquel momento el hombre salió a la oscuridad a mirar el cielo estrellado.
Viendo las estrellas reflexionaba sobre su vida.
Conversaba con su alma.
En la inmensidad de la noche su ser salía de lo más profundo de si para hacerle compañía.
En la oscuridad la triste figura del hombre se reflejaba en el cosmos.
Y en aquel momento su alma le dijo: ¿que sucede?
Y el hombre respondió: ya no soy el mismo, algo ha cambiado en mi.
En aquella inmensidad de la noche, bajo aquel cielo estrellado el hombre de triste figura se vio a si mismo.
Y se dio cuenta de que su alma ya no era la hermosa luz que creía.
En aquella noche vio que su alma, él era la noche.
Y la noche con su inmensidad era él.
Sucedió que en aquel momento el hombre de la triste figura ya no supo quien era. 
Mas aquel hombre ya no sabía si existía.
Mas aquella triste figura no sabía si vivía.
Y en aquella inmensidad de la noche el hombre ya no fue hombre y la noche no fue noche.
El cosmos fue testigo.
Y el hombre se convirtió en el cielo estrellado.
Las estrellas en el cosmos se extinguieron.
Aquella noche bajo el cielo estrellado en la inmensidad del cosmos con la profunda oscuridad aquella triste figura desapareció en la realidad.

martes, 12 de agosto de 2014

Mujer

Eres la más hermosa idea que pudo haber cruzado mi mente. 
Que cuando llegaste a mi imaginación te guardé y atesoré como el mejor don que Dios me regaló. 
Aun cuando seas un hermoso espejismos en la inmensidad de la nada, creeré en ti hasta que las velas no ardan. 
Si la perfección del mundo se tradujera en una sola frase, esa frase sería tu nombre y como celoso guardián protegería esa palabra. 
No puedo tenerte ni en la realidad ni en la fantasía, pero si existieran millones de soles, a todos ellos sacrificaría. 
Por un beso tuyo yo ejércitos acabaría. 
Una sensación frustrada de poder poseerte, un sentimiento inconcluso de poder tenerte. 
Amada mía, imploro al universo, a la vida y a Dios poder amarte como corresponde y que tu dulce amor que sana y revive a los muertos poder en tu infinita hermosura y debilidad, salvarte. 
Los dioses del olimpo algún día puedan bendecirte y yo ser un humilde asistente a aquel jugoso banquete. Poder decirte: estrella que ilumina mi firmamento, solo dame tu hermosa luz desde el infinito del tiempo, solo un día te pido que te poses sobre mi triste figura y cambies aquella deforme postura. 
Musa que me hiciste conocer la hermosura del los tiempos, por favor déjame probar el sabor de tu perfección y a tu lado cual insecto, miserable gusano de la tierra, poder alabarte. 
Mujer de excesiva perfección déjame con tu infinito amor, en el abrazo de la muerte mis cortos días poner fin y en la nada de mi triste figura, poder en el ocaso de mi tiempo ser feliz a tu lado con la miseria de la vida y la bendición de tu cuerpo morir sediento y contento de poder aunque sea un segundo en la totalidad de la historia de la humanidad toda ser tan solo una coma de tu historia.